Desde el blog de Teresa conocí de la existencia de una bitácora llamada hipertextos. En ella, cada cierto tiempo, se propone un ejercicio para escribir un relato corto, siguiendo algún punto o pauta en concreto en cada uno de ellos. Me pareció interesante la idea y que me podría ayudar para practicar con mi escritura.
Lo que más me ha costado ha sido ajustarme a las 150 palabras que se pedía. Me he excedido de esa cifra, pero considerando que no ha sido por muchas más y que algunos la propasan de largo pues...
Bueno, ahí va:
Veldar era un buen chico pero algo inquieto. Le gustaba pensar cómo habrían sido los hombres de hace tantos siglos atrás. Veldar vivía en una sociedad tan avanzada que habían vencido a las enfermedades, no existían las guerras, ni el hambre y habían conseguido eliminar la necesidad de dormir, ganando un cuantioso tiempo para su ocio. Todo estaba en perfecta armonía. Sus vidas eran tranquilas y ordenadas.
Hace siglos los hombres sufrían innumerables penurias, cargaban con un gran dolor, pero aún así los archivos de historia que solía leer con avidez, le mostraban que a pesar de todo esto eran personas alegres, con ilusiones y esperanza.
Pero Veldar notaba un gran vacío en su interior. Algo faltaba en su vida.
Una tarde, en la que se sentía especialmente fatigado y el pesar invadía su alma, decidió descansar en la sombra de un árbol. Cerró los ojos y tras un tiempo comenzaron a venirle a la mente hermosas imágenes. Esas imágenes pertenecían a lugares desconocidos, fantásticos. Dejó volar su imaginación y creó bellas y grandiosas historias, pobladas de maravillosas criaturas y personajes inolvidables. Mientras ocurría todo esto, una gran sonrisa se formó en su cara. Se quedó dormido. Y por primera vez soñó.
RSS Feed
17:48
Rorschach -
Me ha dado mucho que pensar. No pude evitar reflexionar cómo hubiese reaccionado o cómo me hubiese comportado en cada situación. Ver la postura de cada personaje. Si hubiera sido tan débil, o cobarde, lascivo, depravado, o si hubiese estallado con ira, hubiese perdonado... Por supuesto en un primer momento quería pensar que yo no hubiese caído tan bajo, faltaría más. Habría conservado mi integridad, mi bondad, mi pureza... pero esta película hace cuestionarte la condición humana y la pregunta vuelve a formularse, esta vez con temor y en voz baja: qué hubiese hecho yo? habría sido capaz de todo eso?
Volviendo a la película, tampoco me ha parecido tan extraño el uso de ese decorado. Es efectivo y no se diferencia mucho del que se pueda usar en alguna obra de teatro. Cuando veía, por ejemplo, los personajes lejos, por detrás de la acción, siguiendo con sus rutinas me daba la sensación de estar sentado en la butaca de un teatro.
