sábado, octubre 30, 2004

Soho Black

“-Tío, todo el concepto de los hombres lobo me parece poco realista. Y ya no digamos estúpido. Siempre te enseñan el asunto del pelo que crece, pero nunca te dejan ver lo que pasa cuando se vuelven humanos otra vez. O sea, ¿el pelo se vuelve a meter dentro? ¿Simplemente se cae? ¿Y qué pasa con las uñas? Una vez vi una película, Las dos caras del Dr. Jekyll, y cada vez que el tipo se volvía a transformar del sr. Hyde en el doctor su perilla aparecía.
-Las perillas son satánicas. Todos los diablos de las películas viejas llevan perilla. Una vez intenté dejarme una. Estuvo bien hasta que traté de recortarla. Corté demasiado de un lado, intenté equilibrarla cortando un poco del otro lado y luego tuve que cortar un poco más del primer lado.
-¿Qué pasó?
-Cuando acabé, había desaparecido...”

“...-Verás, el problema de las películas –hizo una pausa para mover ruidosamente el caramelo de un lado a otro de la boca-, es que nadie planea las cosas detenidamente. Es como en las pelis de tías en peligro. Las atacan maníacos con machetes pero nunca viene nadie del piso de al lado a quejarse del ruido. Lo siento, pero no se puede correr por un pasillo gritando como un loco sin que alguna puta vieja se queje del ruido, no en la ciudad. Jesús, si ni siquiera puedes subir el equipo de música a más de cuatro sin que alguien llama a la policía por el ruido.”

“...-En la escuela de cine te dicen que evites situaciones increíbles. Está claro que nunca vieron a Tom Cruise volar el puto Túnel del Canal en Misión Imposible. He visto millones de películas para el gran público y sigo sin cogerlo.
Waldorf suspiró.
-¿Qué es lo que no coges?
-La suspensión de la incredulidad. Si las películas fueran realistas, James Bond tendría una reunión con su osteópata y no con el puto M. Es como en las películas de terror. Peleas interminables entre el bien y el mal, o un tipo con un cuchillo acercándose sigilosamente desde fuera hasta la puerta de la cocina. No son más que paridas.
-Es una diferencia cultural, tío. Las cocinas americanas no están en el mismo sitio que las nuestras.
Uno Ochenta le ignoró.
-Además siempre hay un McGuffin.
Waldorf le miró perplejo.
-¿Un qué?
-Un McGuffin. Sabes lo que es, ¿no?
-Claro. Como un huevo redondo encima de un trozo de jamón, dentro de un panecillo.
-Eso es un McMuffin, imbécil. Un McGuffin es una cosa alrededor de la cual gira el argumento, como un maletín lleno de dinero o un disquete con secretos dentro o el Halcón Maltés o un amuleto inapreciable. Su único valor es el de hacer arrancar el argumento. La vida real no tiene un McGuffin. Verás, en el fondo queremos que las películas sigan siendo increíbles. Lo que no podemos soportar es cualquier representación de la fealdad auténtica. Las películas adoptan una postura dura porque es lo que se lleva. Es como con los músicos. Las letras de sus canciones hablan de ideas radicales y ellos viven en casas caras y aburguesadas como agentes de bolsa viejos. La postura es aceptable; la realidad no lo es. Asesinan a niños. La vida te deja atrapado. El amor es decepcionante. ¿Podemos afrontarlo? No, hay que disimular la verdad para el consumo público...
-No puedes escribir lo que sientes –farfulló Waldorf.
-¿Por qué no?
-Porque es aburrido. Nadie pagaría para oír tus opiniones.
-Lo harían si hicieran que las leyera una chica desnuda con tetas grandes y una sierra mecánica. Oscar Wilde dijo, dadle una máscara a un hombre y os dirá la verdad...”

“...-Últimamente hay demasiadas compañías de producción en la ciudad. Demasiados críos sabelotodos que obtienen el título en demasiados putos cursos de comunicación. Todos los niños de la ciudad tienen un guión en el bolsillo trasero. ¿Hay alguno bueno? Quizá uno de cada cien. ¿Quieres hacer esa película buena? No. Porque subirás los índices de calidad, proporcionarás un punto de referencia nuevo. Los críticos se quejarán: ¿por qué no son así todas las películas? Una película buena mata a una docena de malas. Las geniales joden de verdad el sistema, y eso es algo que nadie quiere. Necesitamos pasto para los multicines. Necesitamos mantener las expectativas bajas. Jesús, vivimos en un mundo donde la gente mira encantada Coronation Street, no debería ser tan difícil –echó el cigarrillo empapado a un lado-. ¿Has leído algo de Dickens últimamente? Dickens escribía para el pueblo, a la gente corriente le encantaban sus libros. En los últimos cinco años a cualquier londinense le ha sido imposible leer Casa desolada de cabo a rabo. Ya nadie puede mantener la atención el tiempo necesario. Nadie se acuerda del argumento, de los nombres de los personajes, nadie tiene tiempo. Lo hemos entontecido todo, el lenguaje, la belleza, la pura emoción de la invención. Hemos convertido un arte en una ciencia, la ciencia de ganar dinero, y funciona mejor así. ¿Crees que podrías jugar un papel decisivo en fomentar el arte? ¿Crees que lo que haces para ganarte la vida es importante? Ya no...”

Diálogos extraídos del libro “Soho Black


jueves, octubre 28, 2004

Cortinas del destino

Lo que son las cosas. Algo que el otro día por la mañana me pareció un inconveniente, más tarde me dio la oportunidad de disfrutar de algo que de otra manera no hubiese hecho. Y eso me dio que pensar, dejé vagar mi mente y empecé a generalizarlo. Pensé que quizás en un futuro me diera cuenta de que lo que ahora yo tomo como una penuria o, para entendernos mejor, una buena putada, en realidad me ha dado la ocasión de conseguir algo mejor. Y en algún lado leí algo así como que no podemos saber si conseguir lo que nos proponemos puede ser peor que no hacerlo, aunque creyéramos que eso era lo mejor para nosotros y que el fracaso nos producirá un inmenso dolor.

Pues a lo que iba, os contaré un caso concreto. El martes tengo clase mañana y tarde, pero este último me levanté dolorido, muerto de sueño y con los intestinos protestando. Me levanté y me preparé para irme, pero cuando ya estaba casi listo me di cuenta de que ya llegaba tarde, luego tendría que estar esperando un par de horas por ahí y yo no estaba para muchos trotes. Así que decidí quedarme e ir más tarde.
Pasadas las horas, ya más recuperado, cogí el bus y al salir de la ciudad pude contemplar algo maravilloso. Bueno, lo había visto ya millones de veces pero en ese momento tenía un algo que lo hacía especial. Os hablo del cielo. Parecía más real que otras veces, como si tuviera una mayor cantidad concentrada de realidad, pero al mismo tiempo daba la sensación de ser irreal, como si fuera un hermoso lienzo que alguien colgó allí y que si estirara la mano podría tocar. Todo esto mientras sonaba en mi discman “The Divine Wings of Tragedy” de Symphony X que le dotaba de más grandiosidad al momento.

El cielo contenía todos los azules posibles. Iba gradualmente desde el más claro junto con las nubes blancas y las montañas, hasta el más oscuro en la parte alta donde se veían también nubes completamente negras.
Y una parte de él era completamente genial (y ayudar a dar esa sensación que os comentaba de irrealidad). Era igualito al de la serie de los Simpsons. Ya lo hablé una noche con Warbat que me comentó haberlo visto un día. Ese azul tan intenso, de un solo tono y con unas nubes que parecían pintadas... Lo habéis visto alguna vez?

Y mira tú por donde, en ese mismo trayecto antes de salir de la ciudad, vi un anuncio que me alegró el día. Han abierto recientemente (creo) una nueva Biblioteca Pública que tiene el pequeño inconveniente de que me pilla bastaaante lejos. Pero seguro que dentro de poco me pasaré. Mientras iba en el bus leí en un cartel que en esta biblioteca tenían... comics!!! O_O Wow, no me lo puedo creer. Será cuestión de verlo con mis propios ojos. Seguro que me seguiré gastando un dineral porque uno es un completista, coleccionista y me encanta ver las estanterías llenas de libros y comics (el único problema que tengo ahora es que no tengo sitio donde ponerlos :p), pero si es verdad que van a traer comics me podré ahorrar el comprarme esos comics que estás dudoso de hacerlo porque son carísimos y encima no estás seguro de que vaya a ser bueno... Y no os digo nada de los que no he podido comprarme :D jojojojo

(Nota: El martes no me tomé ningún medicamento antes de coger el bus. Es más, soy anti-medicamentos)

martes, octubre 26, 2004

Keep Walking


Rors Walker


El auténtico whisky de psiquiátrico

domingo, octubre 24, 2004

Caídas potenciales

Cuando en una conversación entre mi padre y yo entra el tema de los Estados Unidos, las discrepancias están aseguradas. Para mi padre esta gran potencia es intocable, no tiene ninguna debilidad y tiene el mundo cogido firmemente, pero yo no lo tengo tan claro. Yo la veo como un gran gigante que es lo que es, pero que como no espabile puede acabar pagándolo. Sigue siendo muy poderoso pero algo me empieza a oler muy mal en el país de las barras y estrellas. No sólo porque las más grandes empresas americanas de ámbito mundial hayan falseado sus cuentas, sus índices de paro se encuentren elevadísimos, el nivel de vida de la media de la población haya descendido, que se esté ganando a pulso la enemistad de muchos países, que sus habitantes se encuentren ampliamente divididos o que aún y con todas sus artimañas para hacerse con el control de más yacimientos petrolíferos, según han afirmado sus reservas no aguantarán muchos años más ni para satisfacer sus propias necesidades.
Es también esa sensación de que no parecen hacer nada por remediarlo. Quizás por incompetencia, por ceguera o por una confiada superioridad parecen meterse de cabeza en más problemas.
Y es que últimamente cuando pienso en los EEUU me viene a la cabeza que ningún imperio ha perdurado para siempre. Han habido muchos y muy poderosos, durante más o menos tiempo, pero todos han acabado cayendo. Ya sean imperios o reinos como el Romano, el Persa, el Mongol, el Español (unas mierdecillas los americanos si los comparamos con el imperio donde nunca se ponía el sol y mirad donde estamos ahora...), el Inglés, el Francés, el Alemán (gracias a dios que al último se le truncaron los planes) y demás naciones que llegaron a ser inmensas. Parecían todopoderosas, invencibles y todas acabaron por irse a pique.
No sé cuanto tiempo tendrá que pasar, ni si llegará a suceder (porque siempre pueden llegar a solucionarlo), pero como sigan así a mí me da la impresión de que sólo será cuestión de esperar. Todo va a una velocidad superior que en siglos pasados y los cambios se producen en relativo poco tiempo. Quizás esta modificación del “reloj mundial” también pueda repercutir en el cambio de status de una potencia.
Ni tampoco sé quien le podría desbancar. Quizás China que lleva un crecimiento vertiginoso (y cuidado que en China hay muchos chinos), quizás el viejo continente se desperece de una vez o puede que los pingüinos temerosos por ver el casquete polar derritiéndose, arremetan furiosos contra la raza humana para conquistar el mundo...
Se admiten apuestas.

sábado, octubre 23, 2004

Mis duendecillos

Apareció hace unos días. Me lo encontré de frente, en mi escritorio, en la montaña de cedeses. De un par de cajas de cd’s sobresalía un papel doblado y nada más verlo supe lo que era. Y también sabía que antes no estaba allí. Lo cogí y abrí y, en efecto, constaté que era el recibo de un ingreso que hice en un banco, para asistir a unas conferencias este verano sobre “El arte en Japón” para unos créditos de libre configuración. Cuando llegó el día de asistir a las conferencias no lo encontré por ningún lado. Registré varias veces mi cuarto entero, de arriba a abajo, para encontrar el dichoso papelito, pero no hubo manera. Ya me estaba pensando lo peor porque el primer día de las conferencias ya me dijeron (muy amables, eso sí) que si no lo encontraba me quedaba sin los créditos. Pero yo había pagado! :p Al final el asunto se resolvió (creo) con una fotocopia que me hicieron en el banco.
Y ahora aparecía delante de mis narices...
Pensé con una sonrisa en la boca: “Esto es cosa de los duendes”. Y es que tengo duendes rondando por mi casa. No los he visto nunca pero sé que son muy traviesos, divertidos y de la broma, y que en el fondo no son malas personas.
Es más, podría decir que conmigo se portan muy bien. En cierto modo me cuidan. Porque los duendes de mi casa se manejan con soltura con los aparatos electrónicos. Cosas que dejan de funcionar, de un día para otro vuelven a funcionar. Y sé que han sido ellos. No lo pueden arreglar todo, claro, no son infalibles. El último televisor pequeño no supieron repararlo, ni la antiquísima torre AMSTRAD que todavía está por mi comedor. Pero si lo consiguieron con el discman, o la radio y demás cosillas. Así que les estoy muy agradecido. Y aún con sus bromitas que me gastan de vez en cuando convivimos bien. Son muy silenciosos y no molestan, y al parecer yo tampoco les debo incordiar porque nunca han protestado.
Creo que en el fondo me gusta que estén por aquí. Quizás será porque por la noche, cuando reina el silencio y nada parece moverse, me gusta pensar que nos hacemos mutua compañía.

miércoles, octubre 20, 2004

La espada de Damocles y otros

Para pasar los momentos en el bus, últimamente además de llevar mi discman, me estoy llevando el libro “Los griegos” de Isaac Asimov (una edición de “bolsillo” que me salió por dos o tres euros)(Comentarios: 1, 2). No es que lea mucho porque en un vehículo motorizado en marcha suelo coger un buen colocón, pero unas páginas sí que las paso. (Y como cambia la gente. Quién me iba a decir a mí, que hace años la historia me dejaba más bien frío, que ahora me interesaría de esta manera. Bueno, en su justa medida... :p ).

Os voy a poner un par de historias que están en el libro sobre Dionisio, que gobernó en Siracusa ya transcurrida la guerra del Peloponeso y que alcanzó a ser la ciudad-estado más poderosa de esa época mientras vivió. Al morir Dionisio I, unas luchas internas y guerras civiles hicieron que Siracusa acabara debilitada.
Ahí van:

Dionisio mantuvo el poder gracias a una eterna vigilancia. Por ejemplo, se dice que tenía una cámara acampanada que se abría a la prisión estatal, mientras que el extremo estrecho se conectaba con su habitación. De este modo podía escuchar secretamente las conversaciones de la prisión y enterarse si había conspiraciones en gestación. Se le llamó la “oreja de Dionisio”.

“Debía mantener una vigilancia tan atenta (como sucedía con todos los tiranos griegos) que en todos los años que estuvo en el poder nunca pudo descansar. Esto adquiere una dramática claridad en relación con una famosa anécdota que se cuenta de un cortesano de Siracusa llamado Damocles, quien envidiaba abiertamente el poder y la buena fortuna de Dionisio.
Dionisio le preguntó si deseaba ser tirano por una noche. Damocles aceptó gozosamente, y esa noche se sentó en el sitio de honor de un gran banquete. Casi de inmediato observó que la gente miraba fijamente hacia un punto situado por encima de su cabeza. Miró hacia arriba y vio una espada desnuda apuntando hacia abajo, justo por encima de él. Estaba unida al techo por una sola cerda.
Dionisio explicó, amargamente, que su vida estaba siempre pendiente de amenazas y que si Damocles quería ser tirano durante una noche, debía soportar la amenaza durante todo el banquete. Desde entonces, todo gran peligro que supone una amenaza constante y que puede caer en cualquier momento es llamado una “espada de Damocles”.”


El final de esta historia me recuerda muy mucho al final de alguna película.

“Otra famosa historia del reinado de Dionisio se relaciona con un hombre llamado Pitias, convicto de conspiración contra el tirano y condenado a morir en la horca. Pitias necesitaba tiempo para poner en orden sus asuntos y un buen amigo suyo, Damón, se ofreció como rehén en lugar de Pitias, mientras éste se marchaba a su casa. Si Pitias no volvía para el momento fijado de la ejecución, Damón admitía ser colgado en su lugar.
Llegó el día de la ejecución y Pitias no aparecía. Pero cuando estaban colocando el nudo corredizo en el cuello de Damón, se oyó a la distancia la voz de Pitias. Había sufrido un inevitable retraso y galopaba ahora desesperadamente para que no colgaran a su amigo, sino a él. El viejo tirano endurecido quedó tan conmovido por esto que (dice la historia) perdonó a Pitias y dijo que sólo deseaba ser él mismo digno de la amistad de hombres como ésos.
Desde entonces, se ha usado la frase “Damón y Pitias” como expresión de afecto e inseparable amistad.”


Aunque a mí me da que un tirano de aquella época los habría matado a los dos. A uno por conspirador y al otro por amigo. Sí, para que no le diera más problemas en el futuro con alguna posible venganza o represalia... Sobretodo Dionisio que no se andaba con chiquitas (hizo esclavo a Platón por criticar a la tiranía).

lunes, octubre 18, 2004

Sobre la vida, diálogos hacia la paz y redecoraciones

“... En general, las vidas parecen virar bruscamente de una cosa a otra, moverse a empellones y trompicones, serpentear. Una persona va en una dirección, gira abruptamente a mitad de camino, da un rodeo, se detiene, echa a andar de nuevo. Nunca se sabe nada, e inevitablemente llegamos a un sitio completamente diferente de aquel al que queríamos llegar.”


“La muerte no sólo es el único verdadero árbitro de la felicidad (comentario de Solón), sino que es la única medida por la cual podemos juzgar la vida misma.”

De las páginas de “La habitación cerrada”. Paul Auster




El sábado por la noche vi un debate en el que estaban el escritor israelí Amos Oz y el filósofo palestino Sari Nusseibeh, ambos ganadores del Premi Internacional Catalunya 2004, donde se habló del conflicto entre Israel y Palestina. Destacaría las siguientes cosas:

- Los dos afirmaron que hay un verdadero acercamiento (y no es la primera vez que lo oigo de boca de israelíes y palestinos) entre las dos partes. Hay voluntad de pero se debe trabajar mucho.
Se indicó también que los medios de comunicación sólo enseñan las noticias negativas (las muertes, los ataques, las tragedias) y nunca las positivas (que las hay). Esto perjudica en gran medida y crea una mala opinión publica. También pidieron que como naciones “enfermas” que son, necesitan ayuda y comprensión y no críticas y presión.
Y ambos mostraron también una gran fe en que todo acabará.

- Nusseibeh reflexionó que quizás vaya a ser positivo que hayan fracasado los intentos de mediar en el asunto por parte de terceras partes, del exterior del conflicto, porque en una situación tan grave como ésta, puede ser mejor que la solución nazca de ellos mismos.

- Y un comentario que hizo Oz me hizo pensar en algo que no había caído hasta entonces. Para demostrar la fe que tiene él en la reconciliación, comentó que para que se haya producido la unificación de la Europa tal y como la conocemos ahora, se ha tenido que derramar sangre (y mucha) durante más de mil años y que está completamente seguro de que para que exista la paz en Oriente Medio tendrá que pasar mucho menos tiempo. Nunca lo había mirado de esta manera. Esperemos que tenga razón.

Es el momento de redecorar un poco este blog. Mi mentor en asuntos de bitácoras y amigo Quinn me ha sorprendido con un grato regalo. Ha ido recopilando imágenes (que no se pueden encontrar por internet) y me las ha dado para que las utilice según crea conveniente. Pues llevaba un tiempo pensando en poner alguna imagen en el lateral de la bitácora, pero se me fue pasando porque el tiempo que tenía prefería dedicarlo más al contenido del blog. Como podéis comprobar he acabado haciéndolo y si me podéis hacer el favor, os pediría que me comentaseis que tal lo veis. He ajustado un pelín demasiado algunas imágenes para que se pudieran ver mejor y no sé si habrá alguna pega o algún fallo (como que la imagen no quepa en la barra lateral y ésta se desplace al final del todo del blog). Lo he probado tanto con el explorer como con el firefox y lo veo correctamente, pero siempre están las diferentes resoluciones y demás embolaos. Gracias por adelantado.
(Bueno, ya iré haciendo pruebas o lo dejó así mismo. Aunque así no sé si da algo de miedo :p jajaja)