“Cualquier trato con cualquiera, no importa que sea de negocios u otro tipo de relación social, tiene que basarse en el hecho de que cada uno se lleva algo del trato”
“Cualquier trato con cualquiera, no importa que sea de negocios u otro tipo de relación social, tiene que basarse en el hecho de que cada uno se lleva algo del trato”
En un curso que se celebra sobre “La Ilíada” el conferenciante abordaba hace un par de semanas el tema de la cólera que invadía a Aquiles al ser deshonrado por Agamenón y privado de una esclava con la que estaba unido sentimentalmente. En un momento concreto leyó una serie de textos de la obra en la que diferentes personajes se lanzaban insultos y descalificaciones varias (sobretodo Aquiles que con el rebote que llevaba se habría merendado allí mismo a Agamenón) y mientras explicaba todo aquello nos hizo una pequeña observación lingüística.
Él iba leyendo los textos que estaban escritos en castellano e iba haciendo diversos comentarios en catalán hasta que nos hizo caer en la cuenta (y quizás él mismo lo hizo en aquel momento) como el catalán era bastante más suave en el tema de los insultos.
Ante un “te desprecio, sinvergüenza!” en castellano, nos encontramos con un “et menyspreu, poca vergonya!” en catalán, que traducido de manera literal vendría a ser un “te menosprecio, poca vergüenza”, lo cual ya le implica por lo menos un mínimo de vergüenza (en el primer caso está carente de toda ella) y su valor (precio) se ve únicamente reducido (ante su pérdida por completo en castellano).
Y nos engañemos... suena con muchísima menos fuerza.
¿Qué mecanismos del azar intervienen para que dos lenguas con orígenes y desarrollos sin ningún tipo de conexión, posean palabras de idéntica escritura pero de significado totalmente dispar?
Podemos encontrarnos con “car”, que en inglés significa “coche” y en catalán es “caro”; con "any", traducido del inglés como “cualquier” y del catalán como “año”...
“A un corresponsal que parece sufrir una conmovedora ignorancia de los abusos le horroriza que debamos “ridiculizar y satirizar al mismo público de cuyo apoyo dependemos”. Así que, dóciles, informamos a nuestro corresponsal de que, remordida nuestra conciencia por ofensas antiguas, hemos decidido no volver a pecar. De ahora en adelante, los rayos de nuestro desagrado se dirigirán exclusivamente hacia la política estatal y la estructura social de los patagones, de quienes esperamos conseguir que se avergüencen sinceramente de sí mismos en menos de un mes, con el consiguiente e indescriptible progreso del buen gobierno y la moralidad cristiana. Es ciertamente vergonzoso que un periódico satírico mancille su buen nombre y utilidad atacando a los granujas del mismo país en que se publica.”
Aunque sea algo a evitar, a veces nos es imposible no tener algún tipo de prejuicio hacia alguna persona que no conocemos y en mi caso yo lo tenía con George Clooney. En otras palabras, me caía mal.
Lo único que sabía de él es que era un actor del cual no había visto ningún trabajo, que participaba en una serie de médicos que muchas mujeres, de todas las edades, veía únicamente por este galán (aunque otras varias lo hacían no precisamente porque estuviera él, algo que yo en aquella época no llegaba a entender), e incluso algunas sufrían curiosos episodios de histerismo, con tirones de pelo incluido, con solo oír su nombre. Hombre de perenne sonrisa, un maniquí con elegante pose que poca diferencia podía tener con un Di Caprio por poner un ejemplo.
Más tarde, al ver un par de escenas suyas de esa abominación horripilante del mundo del celuloide llamada “Batman y Robin”, de la que sólo soporté el visionado de algunas escenas sueltas antes de empezar a sacar espumarajos por la boca y, según los médicos que posteriormente me atendieron, soltar incoherencias como: “Bla, bla, bla! No tiene ningún sentido! Habla, hablan, hablan! Pero con quién?? Esos diálogos son estúpidos!! Nooo, esos colores... Apartadlos de mí! Esos colorines dañan mi vista! Es un mundo fofi! Un mundo fofi lleno de gente que solo dice y hace idioteces!”
Una vez acabada mi terapia lo sentencié. Encima era mal actor.
Pero hete aquí que años después comprobé que no era tan mal actor, que era un hombre inteligente, con un sentido del humor irónico que me divertía, alguien, como me dijo una persona, con la clase para dirigir esa película y encima comprometido con la causa. ¿Alguien vio el utilitario híbrido, que consume la mitad de gasolina que un coche normal, con el que llegó a la ceremonia de los Oscars en lugar de la limusina que usaron el resto?
Me alegro que se recuperara de la grave lesión que se produjo al rodar Syriana (un interesante “Traffic petrolífero”, crudo (juasss, sí, la he puesto adrede) y que no da concesiones)(por cierto Bri, Soderberg, director de Traffic, es productor de Syriana. Comprobado en el grandioso imdb ;) ) y espero que tengamos Clooney para rato.
Y todo esto venía a que hará algo así como un mes pude leer en el “Diario de Mallorca” un comentario que hizo sobre ese personaje que parece odiar tanto (y no me extraña):
“El astro de Hollywood George Clooney dijo a la conductora de televisión Barbara Walters que su personaje de Batman en la película Batman y Robin era gay, informó el New York Daily News. En un especial sobre los Oscars, que se emitirá esta noche, Clooney respondió a la pregunta de si alguna vez interpretaría a un personaje homosexual: “Ya lo hice. Batman”, aseguró. “Piénsalo. Estaba en un traje de goma. Tenía pezones de goma. Podía haberlo interpretado heterosexual, pero no lo hice. Lo hice gay”...”
Y ahí estaba yo, en el asiento de un avión, volando entre las nubes y riendo a carcajadas mientras leía esto y pensaba cuanta razón tenía.
PD: ¿A alguien le sorprende que de golpe el presidente del gobierno y el líder de la oposición sean tan amiguitos y se lo hayan pasado tan bien en la reunión de esta mañana? Si el Partido Popular hubiese seguido con la estrategia del pasado jueves de intentar dinamitar lo que se le ponga por delante (alto el fuego incluido) y la reunión de hoy fracasara, hubiese sido el suicidio político de Mariano Rajoy.
Una inmensa nave, del tamaño de un pequeño planeta, termina de consumir lo que antes era un esplendoroso mundo lleno de vida. Mientras tanto, en el interior de la nave...
- NARRADOR: Dentro de este mundo de metal y máquinas, una extraña figura observa... y medita...
... y habla en voz alta consigo mismo...
- MANGA KHAN: ...Y así, nuestra supervivencia está garantizada una vez más. Pero no podemos descansar jamás. ¡La Constelación debe ser preservada!
¡ASÍ LO DICE... LORD MANGA!
Hmmm... Parece que estoy gritando.
Las materias primas que hemos saqueado de ese mundo van a ser usadas para mantener nuestra existencia. ¡Y siempre necesitaremos más!
MÁS, MÁS, ¡MÁS! ¡SIEMPRE MÁS!
Estoy gritando otra vez. Tengo que controlar eso.
Ah, bueno... ¿Por dónde iba? ¡Lo que la Constelación necesita... la Constelación lo toma! ¡Ése es... Ése ha sido siempre... nuestro estilo!
- L-RON: ¡Oh, está usted aquí!
- MANGA KHAN: ¿Qué pasa, L-Ron... Mi leal servidor, secretario y lacayo?
- L-RON: Ha estado usted ahí fuera hablando en voz alta consigo mismo media hora, Lord Manga.
- MANGA KHAN: ¿Y?
- L-RON: Bueno, a mí no me incumbe... pero, ¿no tiene usted ciertas... responsabilidades?
- MANGA KHAN: ¿Cuál es nuestra situación leal servidor, secretario y lacayo?
- L-RON: Todos los sistemas funcionan a pleno rendimiento, señor... ¡y me gustaría que dejase de llamarme así!
- MANGA KHAN: Lo intentaré. ¿Cuánto falta hasta que debamos renovarnos?
- L-RON: ¡La Constelación es voraz!¡Insaciable!¡Hambrienta!
- MANGA KHAN: ¿Cuánto?
- L-RON: Pero señor... todavía me quedan unos cuantos sinónimos.
- MANGA KHAN: ¿CUÁNTO?
- L-RON: Poco. Muy poco.
Pero tenemos un nuevo donante adecuado.
- MANGA KHAN: No te lo negaré, L-Ron, trabajas rápido.
- L-RON: Por eso me paga usted una pasta gansa, señor. Y aparte, nuestra supervivencia depende de ello. Creo que encontrará este mundo casi perfecto.
- MANGA KHAN: ¿Cómo se llama?
¿L-RON?
¿¡L-RON!?
- L-RON: Estaba haciendo una pausa dramática, señor.
- MANGA KHAN: ¿Cómo se llama el planeta?
- L-RON: Se llama... ¡... Tierra!
Pero la verdad es que no creo que sorprenda a nadie con esta revelación...
PD: ¿Cómo puede ser que en las dos primeras páginas en las que aparecen unos personajes les haya cogido ya tanto cariño?
PD2: ¿Y porque esa mezcla de los dos me recordará tanto a mí?
Me gusta cuando sonríes porque estás como alegre.
Tanto o más importante es el camino que el destino (que se lo digan a Ulises :p)
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